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martes, 21 de diciembre de 2021

Perdidos en el espacio


C
ualquiera que me conozca sabe que soy un apasionado de Asimov y no solamente por sus historias de ciencia ficción sino como divulgador científico. 

El mes pasado se estrenó "Fundación" una serie de ficción basada en las novelas de Asimov; "Preludio a la Fundación", "Hacia la Fundación", "Fundación", "Fundación e Imperio", etc. que hacía años llevaba esperando y temiendo a la vez. 

Esperando porque es una historia que me apasiona y me enganchó desde el primer momento y temiendo porque es una trama complicada y larga, con muchas ramificaciones, que no es sencillo de llevar a la pantalla sin convertirla en una frikada o en un esperpento de la historia original.

Bueno, ya le ha visto y he respirado. Es una historia bien construida, creíble y bien producida. No esperaba menos de una producción de Apple TV.

Ni que decir tiene, que también soy fan de las Star Trek, La Guerra de las Galaxias, Galáctica, etc.  así que los viajes espaciales y los saltos al Hyper Espacio, me son, en cierto modo, familiares en sus diferentes sabores.

Cada vez que veo una noticia acerca de los avances en  los viajes espaciales, teorías que se descartan o confirman y descubrimientos al respecto, las leo con avidez en mi anhelo de intentar entender una pequeña brizna de esos razonamientos científicos que mi imaginación no necesita.

La semana pasada leía un artículo acerca de un descubrimiento casual de una Burbuja de Curvatura, que encajaría con la Métrica de Alcubierre y que podría abrir la puerta a nuevas investigaciones y ensayos para la construcción del fantástico Motor de Alcubierre que el físico Mexicano (Miguel de Alcubierre) postuló en 1994, por el que se podrían hacer viajes a velocidades superiores a las de la luz, sin contravenir las leyes de la Teoría de la Relatividad de Einstein, por las cuales no se podría siquiera igualar la velocidad de la luz.

El descubrimiento lo ha realizado un equipo liderado por el Dr. Harold G. White, durante un proyecto de investigación para el DARPA (Por sus siglas en inglés Defense Advanced Research Projects Agency), que trataba de ver la posibilidad de extraer energía a partir una Cavidad de Casimir. Lo curioso del caso es que precisamente White ya es una eminencia en la Burbuja de Curvatura por lo que de no haber sido él quien lo observara, quizá el descubrimiento hubiera pasado inadvertido para el resto del equipo del LSI (Por sus siglas en inglés Limitless Space Instituteque le acompañaba.

Lo importante del descubrimiento es que reproduciendo las condiciones en las que se observó, previsiblemente se pueda volver a reproducir el fenómeno y se podrán comenzar nuevas investigaciones para acercarnos un poco más a la posibilidad de ese Motor de Curvatura que veíamos en Star Trek y que se basaba precisamente en este mismo principio.

Esto no es lo suficiente como para comenzar a crear naves interestelares ni mucho menos, pero es un paso importante ya que por primera vez y aunque sea a una escala microscópica, se ha podido observar algo real y no solo algo teórico sobre lo predicho y fundamentado por Alcubierre.

La cuestión planteada por Alcubierre es que si hacemos una burbuja de deformación espacio-temporal, en la que el espacio-tiempo se comprima por delante y se expanda por detrás, la nave que esté dentro de la burbuja, la cual permanecería inmóvil, en un espacio plano y no deformado, y por lo tanto dentro de los límites de la física actual, se podría alcanzar o superar la velocidad de la luz. No es la nave la que se desplaza sino la burbuja a través de esas contracciones y expansiones del espacio-tiempo. 
Al salir de la burbuja, la nave habría conseguido desplazarse una distancia en un tiempo, que daría como resultado una velocidad efectiva superior a la de la velocidad de la luz, incluso varios ordenes de magnitud superior.

Quedan aún muchas preguntas por responder y quizá acabe en un callejón sin salida como otros proyectos previos, pero la idea es muy interesante y de la misma forma que Alcubierre planteó una aproximación distinta al problema; 

la física dice que la nave no puede superar la velocidad de la luz, pero no dice nada del espacio que la contiene

otros pueden encontrar caminos alternativos que conduzcan al mismo destino.

Desde hace siglos la humanidad sueña con poder viajar a las estrellas, quizá por su espíritu aventurero y afán conquistador, pero desde hace varias décadas el planteamiento no es tanto un anhelo romántico sino más bien una necesidad.

Por un lado, las condiciones de nuestro planeta están cambiando muy rápido y no a mejor precisamente. El cambio climático, la superpoblación, la amenaza nuclear y otras mil Espadas de Damocles que penden de nuestras cabezas.

Por otro lado, no olvidemos que La Tierra sólo es un pequeño cuerpo celeste que está en un pequeño sistema solar, uno de los cien mil millones  de estrellas que forman nuestra galaxia, que es una de los cientos de miles de millones de galaxias que conforman el universo. Tenemos otras muchas amenazas ahí fuera, de algunas somos conscientes como las posibles alteraciones en nuestro sol, alteraciones de las fuerzas gravitatorias, posibilidad de impacto de otros cuerpos celestes, etc. y otras que ahora no alcanzamos ni a imaginar.

La cuestión es si cuando alguno de estos riesgos se materialice, ¿estaremos preparados?.

Cada día aparecen planetas o exoplanetas candidatos a albergar una colonia de humanos porque se darían condiciones similares a las de la tierra, por gravedad, atmósfera, proximidad a la estrella del sistema solar, etc. Pero la cuestión es siempre la distancia a la que se encuentran.

Se han encontrado algunos buenos candidatos a distancias de 1 dígito en años luz, que puede parecer algo asequible, pero hoy por hoy dista y mucho de ser una distancia asumible.

Habrá cientos si no miles de investigaciones en en curso acerca de este asunto, unas centradas en la habitabilidad y supervivencia de las colonias, otras en el propio descubrimiento de candidatos y por supuesto la cuestión principal, el viaje, y más en concreto, la nave.

Queda mucho por delante que investigar y descubrir para que los viajes interplanetarios, interestelares o incluso intergalácticos, por que no, sean una realidad.

Mientras tanto, al estilo de lo que hacía Hari Seldon en La Fundación, exiliándose en Terminus, lo que podemos hacer es establecernos en pequeñas colonias en este caso en La Luna o Marteque es lo único que tenemos por ahora a distancias asequibles. 

También leía la semana pasada una noticia en la que se decía que se ha encontrado una gran masa de agua en forma de hielo en el subsuelo de Marte. Esto es una buena noticia para los diferentes proyectos de establecimiento de colonias en el planeta rojo que hay actualmente en marcha. Pero yo no quiero ir a Marte, si me pongo en viaje, ya que estoy, me voy a otra galaxia. Es lo que tiene ser de Bilbao! 


Referencias: El Confidencial - Detectan una burbuja de curvatura que abre la puerta a viajar más rápido que la luz

Fotos: Copyright NASA 

domingo, 16 de octubre de 2011

Cerebros artificiales

Si la máquina más perfecta que conocemos es el cerebro humano, no es de extrañar que científicos de diferentes disciplinas, se esfuercen desde décadas en conseguir reproducir esta maravilla de la evolución.

En agosto de este año, IBM anunciaba la creación de un chip que imita el funcionamiento del cerebro humano, ahora, da un paso más y anuncia que en diez años tendrá listo un cerebro artificial, con un rendimiento similar a las 100.000 millones de neuronas de un cerebro humano. Pero como digo, este afán no es nuevo, ni siquiera por parte de IBM, que ya que en 1956 realizó una simulación cortical de 512 neuronas.

En este caso no se tratará de cerebros positrónicos formados por un globo esponjosos de platino e iridio, como los que la Doctora Susan Calvin construía en los libros de Asimov para la US Robots and Mechanical Men, Inc.

La literatura y el cine de ciencia ficción han abundado sobre este fenómeno; por llamarlo de alguna forma; con ordenadores “inteligentes” capaces de tomar sus propias decisiones, como VIKI, Skynet o HAL 9000, solo por citar algunos ejemplos, aunque si nos ceñimos a estos ejemplos concretos, quizá no debiéramos seguir por este camino, pero eso ¿cuando nos ha importado?. Quizá por ello, ya en 1942, en su libro “Runaround”, Issac Asimov describía las tres leyes de la robótica, como patrón de conducta esencial para todos sus robots.

Durante décadas, innumerables investigaciones han ido recopilando datos acerca del funcionamiento del cerebro humano y aunque este posee una complejidad extrema, se ha avanzado notablemente en su comprensión, pero esto no es suficiente y aún hoy son un misterio, por ejemplo, las causas por las que en determinados casos, las neuronas, las sinapsis entre ellas, etc., dejan de funcionar en el modo en el que lo venían haciendo y dan lugar a enfermedades como la Esquizofrenia, el Alzheimer, el Autismo y un largo etcétera, que las neurociencias tratan de desvelar y aún no lo han conseguido.

Quizá uno de los problemas que se han encontrado los científicos, es que a lo largo de un siglo de investigaciones en neurociencias, se ha producido una ingente cantidad de información, que nunca ha sido reunida de forma que se pueda ser aprovechada completamente.

En este momento, la tecnología se encuentra lo suficientemente avanzada como para permitir un salto cualitativo en esta materia, pero como indica el neurocientífico Henry Markram del Brain Mind Institute de Lausana (Markram trabaja en el Blue Brain Project desde 2005, que por cierto, utiliza el servidor Blue Gene de IBM), el problema es que... 

 “aunque técnica y biológicamente sea posible, el proyecto es extremadamente caro”.

Las vertientes por las que discurren las investigaciones orientadas a reproducir el cerebro humano, son diversas y en cierto modo, con distintos propósitos. La mayoría de las investigaciones se orientan hacia la comprensión de enfermedades y síndromes neurológicos, pero quizá no todas ellas tengan un fin similar. Me sorprenden, por ejemplo, artículos como el publicado en 2004, en el que asegura que...
“un científico de Florida ha desarrollado un cerebro que es capaz de hacer volar un avión de combate virtual. Este ordenador viviente se cultivó a partir de 25.000 neuronas que se extrajeron del cerebro de un ratón y se colocaron sobre una cuadrícula de sesenta electrodos en una placa de Petri.”
Ahora, en el anuncio que hacía IBM hace unos días, respecto de tener desarrollado un cerebro artificial en diez años, se indicaba que para este proyecto, IBM está trabajando con la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA), para la ejecución de la segunda fase del proyecto SyNAPSE (Systems of Neuromorphic Adaptive Plastic Scalable Electronics). Evidentemente, esto por si solo no quiere decir absolutamente nada, pero ¿por que ha elegido IBM como partner a una organización militar?.

Quizá estemos ante el preludio de una nueva fundación ;-).